Jardín Botánico de Santa Catalina

El Jardín Botánico de Santa Catalina se encuentra en plena Sierra de Badaya, a tan sólo 14 km de Vitoria – Gasteiz, en Trespuentes (Álava). Se llama así “de Santa Catalina“ porque todo el jardín está construido alrededor de las ruinas de un convento que estaba dedicado a esta santa.

El jardín tiene una extensión de aproximadamente 4 hectáreas pero no es una superficie homogénea ya que se encuentra enclavado en un lugar muy protegido en el fondo de un valle. Dentro del propio jardín claramente se distinguen tres zonas: zona de umbría, zona de transición o fondo de valle y zona de solana. Son diferentes zonas con diferentes microclimas o características de luz, agua y temperatura. El diseño del jardín trata de intercalar la flora propia de esta sierra con plantas foráneas de diferentes familias y orígenes en una zona u otra atendiendo a las necesidades agronómicas de estas plantas; encinas, enebros, madroños, romero...

Una pintoresca belleza natural se abraza a una historia importante y desconocida que recorre más de siete siglos en el Jardín Botánico de Santa Catalina (Álava), donde residen más de 1.000 especies, 400 autóctonas, procedentes de los cinco continentes. Árboles milenarios, plantas fascinantes o curiosas flores que cambian dependiendo de la estación e incluso del día, y que convierten cada visita en una experiencia distinta y viva. El entorno privilegiado de la Sierra de Badaya fue ocultando las ruinas del Monasterio de Santa Catalina, que en la actualidad brindan un escenario inusual donde disfrutar de la naturaleza.

Monasterio de Santa Catalina

Los Iruña, una de las grandes familias de Álava, habitó el edificio antes de fijar su residencia en la torre Doña Otxanda. Después pasó a manos de la orden de los Jerónimos y de éstos a los monjes agustinos que tuvieron que abandonarlo por la desamortización de Mendizabal. Durante la primera guerra carlista el general liberal Zurbano lo incendió tras la derrota de un destacamento carlista que se había refugiado en él. A partir de entonces, las ruinas empezaron a ganar terreno y el espacio se sumió en un estado desolador.

Sin embargo, en 2003 volvió a abrir sus puertas para acoger el Jardín Botánico de Santa Catalina que hoy en día conserva elementos arquitectónicos del pasado de gran belleza como los aljibes; restos del palacio con ventanales de arcos apuntados, entradas al foso y al coro de la iglesia y una moderna escalera de acceso a la espadaña desde donde se domina el paisaje de la Sierra de Badaya; la torre donde aún perduran saeteras y troneras; el foso; el pasadizo; las terrazas construidas por los agustinos para el cultivo de la vid y el huerto; el claustro y la iglesia.

Centro de Interpretación

El Centro de Interpretación da la bienvenida al Jardín Botánico y acoge una exposición de los objetos hallados en las excavaciones de las ruinas de Santa Catalina, explicaciones arqueológicas y elementos botánicos de interés del jardín que facilitarán la compresión de este singular espacio.

Zonas

El Jardín Botánico se divide en tres zonas según las condiciones climáticas que permite la orografía.

1. Umbría

Los alisos, abedules, hayas, carpes, castaños, tilos, nogales, fresnos y arces se asientan en esta zona con clima atlántico. En esta parte oscura y fresca también hay cabida para acebos, saúcos, musgos y líquenes.

2. Fondo del Valle

Cauce de agua

Nenúfares, algas, juncos, espadañas y lirios conviven en el cauce de agua contenida del centro del Jardín, mientras que los alisos, olmos, abedules y sauces perduran en las riberas.

Plaza

Rosas, fresas, manzanos, cerezos, perales, endrinos, espino albar, almendro… se dan cita en esta plazoleta central.

Ruinas del monasterio

Al refugio de estos históricos muros florecen las especies más delicadas: camelias, hortensias, peonías, rododendros, helechos, magnolios… El gran entramado que ha forjado la hiedra durante años sostiene las piedras de este antiguo convento.

3. Solana

El sol reina a todas horas del día en esta zona. Su calor alimenta a las cactáceas, algunas de Argentina; las plantas canarias, los eucaliptos y mimosas de origen australiano y otras del clima mediterráneo: la encina, la coscoja y el algarrobo.

Hace años los monjes agustinos destinaron este espacio al cultivo de la vid y de las plantas medicinales, lavandas...

En la solana se conserva una población importante de encinar autóctono.

Carta del Presidente

El presidente de la asociación ha escrito una carta dirigida a todos los socios. Por favor, dediquen un momento a leerla.

Abrir carta.

Hazte Socio

Para hacerte socio de la Asociación de Amigos del Jardín Botánico Santa Catalina debes descargar la ficha de inscripción pulsando sobre la siguiente imagen.

Para finalizar el trámite de inscripción es necesario entregar la ficha debidamente cumplimentada en el Jardín Botánico Santa Catalina junto al justificante de pago y dos fotografías.

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